Publicado en Artículos/Historias / Evangelizar / — Carlos / 2013-12-09 06:24:23 / 1515

Aprenda a Comunicarse ¡Su Vida Cambiará!

Sus figuras aparecen en el horizonte, donde se confunden el negro asfalto de la vía y el azul del cielo. Avanzan despacio. Y el puntito que se veía a lo lejos aumenta de tamaño hasta que podemos identificarlos. Son tres personas. Dos adultos y una niña...

Rajpal Singh, su esposa Hamsavahini y una hija de nueve años, recorren el mundo en bicicleta. En 1999 dejaron la comodidad que ofrecía su hogar en la ciudad de Jaipur (“La ciudad de la rosa”), en la India. Desde entonces emprendieron un largo viaje. Han visitado muchos países. Sólo les falta Asia y Europa. ¿Su misión? Hablar de la no violencia y de la necesidad de dialogar para buscar la resolución de los conflictos...

Diariamente recorren noventa kilómetros. Sus ojos han visto praderas que parecieran no terminar nunca, diversas tonalidades de verde y la infinidad de matices del mar. Ya olvidaron la cantidad de hermosos atardeceres que han disfrutado a la sombra de un árbol o en una de las viviendas en las que les brindan albergue. Ha sido una experiencia maravillosa.

Donde quiera que llegan, hablan de paz. Aunque profesan una enorme admiración por Mahatma Gandhi, son prudentes al momento de compartir el mensaje. No quieren polemizar e implantar sus principios orientales por encima de las convicciones occidentales respecto al obrar de Jesucristo en las vidas de las personas.

“Si habláramos más, habrían menos conflictos y los problemas se resolverían con mayor facilidad” argumenta Rajpal mientras se limpia el sudor que perla su frente. No pasa un día sin que hablen a alguien de sus principios de vida que buscan un mundo mejor...

Comunicarnos es todo un arte

Uno de los mayores tropiezos de los seres humanos es que no sabemos comunicarnos. En ocasiones hablamos con alguien de asuntos en apariencia triviales, y terminamos en discusiones sin sentido. O en otros casos hablamos y hablamos pero quienes nos escuchan quedan más perplejos. No nos entienden porque no nos expresamos claramente.

¿Cuántos buenos momentos hemos arruinado porque no usamos las palabras apropiadas o porque quizá no sabemos sugerir, aclarar o decir algo? Infinidad. Haga un breve análisis y descubrirá que si nos comunicáramos mejor, los resultados serían más satisfactorios...

Los cristianos estamos llamados a ser prudentes pero eficaces al hablar. El ejemplo lo dio nuestro amado Señor Jesucristo. Si identificamos fallas en la forma de comunicarnos y, con ayuda de Dios, aplicamos algunos cambios, los resultados saltarán a la vista...

Principios para comunicarnos eficazmente

Como estoy seguro desea que cada día su comunicación sea más eficaz, me permito sugerirle a continuación algunas pautas que le serán muy útiles:

1. Guarde silencio cuando haya cosas que es mejor no compartir con los demás. Tras discusiones imprevistas, quienes considerábamos amigos terminan revelando facetas muy personales que algún día les confiamos. Hay aspectos de nuestra vida privada que debemos compartir únicamente con Dios. Hay momentos en que lo más sabio es callar. Esto se aplica también a las circunstancias en que, conociendo secretos de los demás, los vamos pregonando hasta que nos vemos inmersos en líos tremendos. “Señor, ponme en la boca un centinela; un guardia a la puerta de mis labios” (Salmo 141:3 Nueva Versión Internacional)

2. No se inmiscuya en discusiones con personas intolerantes e irracionales. Discutir con alguien que considera tener la razón siempre, que no admite errores, es tiempo perdido. Tarde o temprano sus malos hechos demostrarán que están fallando. “De la boca del necio brota arrogancia; los labios del sabio son su propia protección” (Proverbios 14:3).

3. No se involucre en conversaciones donde se critica o planea el mal contra su prójimo. Hay amigos de participar en corrillos, expresar opiniones que nadie les ha pedido o ir haciendo juicios de los demás. Lo más prudente es alejarse de estas charlas que antes que edificar, destruyen. “Mantente a distancia del necio, pues en sus labios no hallarás conocimiento” (Proverbios 14:7 NVI)

4. Cuando se altere por alguna circunstancia, guarde silencio. No imagina la gran cantidad de personas que, apenas se enojan, dicen cosas de las que luego se arrepienten. Si se irrita, prefiera guardar tranquilidad y recuerde que es mejor callar que ofender a quienes están próximos a usted. “El iracundo comete locuras, pero el prudente sabe aguantar” (Proverbios 14:17 NVI)

5. Si alguien está gritando, guarde la calma y conteste en tono bajo. Este es un principio infalible. Cuando no respondemos con la misma agresividad, inmediatamente quien está discutiendo se percata de que no hay agresividad en nuestras palabras. No se deje provocar. Hablar despacio, cuidando cada palabra y haciendo énfasis al expresarla, es probable que abra puertas para solucionar conflictos. “La respuesta amable calma el enojo, pero la agresiva echa leña al fuego” (Proverbios 15;1). También la Biblia dice: “Es muy grato dar la respuesta adecuada, y más grato cuando es oportuna” (Proverbios 15:23).

Por supuesto, estos son solo algunas propuestas que, si las aplica, de seguro contribuirán para que mejore su forma de comunicarse con los demás. Si aprendemos a decir las cosas, si nuestras palabras se expresan en el tono de voz adecuado, lograremos mejores resultados. Usted como cristiano es una piedra fundamental para que nuestro mundo cambie...

Tal vez tiene un vacío aún...

Probablemente este tema le impacto. Usted reconoce que necesita mejorar su forma de comunicarse. Pero sabe que dentro todavía tiene un vacío inexplicable. Esa sensación de soledad y desasosiego sólo la puede quitar Jesucristo, nuestro amado Señor. Acéptelo hoy en su corazón. Dígale: “Señor Jesucristo, te necesito. Anhelo que mi vida sea diferente. Toma control de mi ser y transforma mi pensar y mi actuar. Gracias por perdonar mis pecados e inscribir mi nombre en el libro de la vida eterna”. Amén.

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