Publicado en Estudios / Liderazgo/Crecimiento Espiritual/Dinero / — Carlos / 2014-03-03 11:22:30 / 11168

DIOS ES DADOR DE COSECHA SIN SIEMBRA

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Cuando Dios inicialmente creó la tierra y todavía no había sido creado el hombre, la tierra producía de sí misma, sin necesidad del labrado del ser humano. Leemos en Génesis 2:4-10: “Estos son los orígenes de los cielos y de la tierra cuando fueron creados, el día que Jehová Dios hizo la tierra y los cielos, y toda planta del campo antes que fuese en la tierra, y toda hierba del campo antes que naciese; porque Jehová Dios aún no había hecho llover sobre la tierra, ni había hombre para que labrase la tierra,6 sino que subía de la tierra un vapor, el cual regaba toda la faz de la tierra. Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente. Y Jehová Dios plantó un huerto en Edén, al oriente; y puso allí al hombre que había formado. Y Jehová Dios hizo nacer de la tierra todo árbol delicioso a la vista, y bueno para comer; también el árbol de vida en medio del huerto, y el árbol de la ciencia del bien y del mal. Y salía de Edén un río para regar el huerto, y de allí se repartía en cuatro brazos.”

La tierra al principio era sobrenaturalmente cuidada por Dios, pues la tierra era regada por un vapor o rocío. Esto sucedía porque no había sido creado al hombre, el que sería el responsable del labrado de la tierra.

Una vez que el hombre fue creado, ya la tierra tenía a alguien que la cuidara. Dios plantó un huerto para que el hombre lo cuidara. No vemos ningún pasaje donde se diga específicamente que Adán sembraba para luego cosechar. En 2:15 leemos “Tomó, pues, Jehová Dios al hombre, y lo puso en el huerto de Edén, para que lo labrara y lo guardase”

Luego del Diluvio, con la familia que había quedado, y con Noé a la cabeza, Dios establece el principio de la siembra y la cosecha. Leemos en Génesis 8:22 “Mientras la tierra permanezca, no cesarán la sementera y la siega,…”

A partir de ese momento el proceso “siembra-cosecha” estaba vigente para cada cosa de la vida, no solo para la agricultura. Sería un principio general que operaría debajo del cielo y en la esfera de la tierra. Según lo que el hombre sembrara, eso cosecharía. Gálatas 6:7 dice: “No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará.” 2 Corintios 9:6 dice también: “Pero esto digo: El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra generosamente, generosamente también segará.”

Todo proceso de la siembra y cosecha, si bien es sobrenatural para concebir su fruto, depende del accionar o esfuerzo del ser humano, tanto para iniciar el proceso de siembra como para cosechar todo lo producido por la tierra.

En Génesis 26:12 “Y sembró Isaac en aquella tierra, y cosechó aquel año ciento por uno; y le bendijo Jehová.”

Entonces, hasta aquí hemos visto como inicialmente Dios creó las plantas directamente sin el proceso de siembra y cosecha y luego del diluvio estableció el principio siembra-cosecha.

Todo proceso de siembra-cosecha tiene su lado sobrenatural pero se necesita de la “naturalidad” del ser humano, es decir, el ser humano necesita participar con su esfuerzo, capacidad y habilidad para sembrar y cosechar.

Lo que quiero enfatizar con esta enseñanza es que si bien Dios estipuló que el proceso siembra-cosecha sea sobrenatural con la coparticipación del ser humano en aportar su energía, capacidad, inteligencia, habilidad, destreza existe una clase de cosecha que no necesita de la siembra humana y de eso se trata esta enseñanza bíblica.

Dios puede hacer también que el proceso de siembra y cosecha sea simultáneo. Esto lo vemos en Amós 9:13: “He aquí vienen días, dice Jehová, en que el que ara alcanzará al segador, y el pisador de las uvas al que lleve la simiente”. Lo que sucede aquí es que mientras la persona siembra recibe la cosecha. ¡Esto agricultoramente hablando, no es posible a menos que haya algo que opere sobrenaturalmente!

Dios tiene todo el poder de alterar un principio que él ha establecido, si lo desea y cree conveniente. Esto lo leemos en dos pasajes de la palabra:

1) Mateo 25:24-26 ‘’Pero llegando también el que había recibido un talento, dijo: Señor, te conocía que eres hombre duro, que siegas donde no sembraste y recoges donde no esparciste; por lo cual tuve miedo, y fui y escondí tu talento en la tierra; aquí tienes lo que es tuyo. Respondiendo su señor, le dijo: Siervo malo y negligente, sabías que siego donde no sembré, y que recojo donde no esparcí.”

2) Lucas 19:20-22 “Vino otro, diciendo: Señor, aquí está tu mina, la cual he tenido guardada en un pañuelo; porque tuve miedo de ti, por cuanto eres hombre severo, que tomas lo que no pusiste, y siegas lo que no sembraste. Entonces él le dijo: Mal siervo, por tu propia boca te juzgo. Sabías que yo era hombre severo, que tomo lo que no puse, y que siego lo que no sembré;”

Parte 1 Parte 2

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