Publicado en Artículos / Sermones/Liderazgo / — Carlos / 2015-04-05 20:20:23 / 9125

La Visión y el Propósito Divino

Obtener la visión es el primer paso para poder alcanzar el verdadero propósito para nuestra vida. Cuando nos acercamos a Dios, Él comenzará a abrir nuestros ojos espirituales para luego señalarnos el propósito.

Todos los hijos e hijas de Dios hemos sido llamados por Él a cumplir un propósito en esta vida. Ningún cristiano verdadero puede decir que estaba buscando un encuentro con Dios, pues Dios es el que nos busca a nosotros, tal como lo atestigua Romanos 3:10,11 al decir: “Como está escrito: No hay justo, ni aún uno: No hay quien entienda, No hay quien busque a Dios”. Sin embargo hay un espacio entre el llamado que Dios nos hace, y el cumplimiento del propósito de Dios. Este espacio nos toca recorrerlo a nosotros los creyentes. Existe un peligro del que debemos estar alertas, y es el de que nos quedemos detenidos en el llamado, y no alcancemos a realizar el propósito de Dios para nuestra vida. Lo que tenemos entre el llamado y el propósito es una elección respecto a si aceptamos o no la visión de Dios. Pues la visión es lo que sigue a nuestra aceptación de lo que Cristo hizo en la cruz por cada uno de nosotros, cuando lo recibimos como Señor y Salvador. El paso que sigue es aceptar la visión de Dios para poder alcanzar el propósito divino.

Cuando Saulo iba camino a Damasco, persiguiendo a los creyentes para encarcelarlos, recibió el llamado de Dios de una manera imprevista. Una luz le impactó de tal manera que cayó en tierra, y entonces quebrantado le preguntó: “Quién eres, Señor?”. Inmediatamente le llegó la respuesta: “Yo soy Jesús”.

Cuando Dios llamó a Moisés se presentó a sí mismo diciéndole: “Yo soy Jehová”. Lo primero que Dios hace después de llamarnos es mostrarnos una visión de SÍ MISMO. Esta visión de quién es Dios, es el primer paso de la VISION. Primero debemos ver a Dios tal cual es Él. Esto significa que cuando aceptamos a Cristo como Señor y Salvador de nuestra vida, ya no cabe que nos preguntemos: Quién soy yo? Sino: Quién es Dios? Qué es lo que Dios será en mi vida?

Cuando Moisés le preguntó a Dios: “Que les diré cuando me pregunten cuál es tu nombre?”. La respuesta fue: “YO SOY EL QUE SOY”. Para entrar en la visión de Dios, es necesario de que le conozcamos tal cual es Él personalmente. No a través de alguien que nos enseñe teológicamente quién es Dios; sino a través de buscar una revelación personal cara a cara con Él, en el lugar íntimo, tal como lo experimentó Moisés. Allí no hubo habilidad alguna de parte de Moisés, sino una acción reveladora de parte de Dios, cuando le declaró: YO SOY EL QUE SOY. Dios descorrió el velo y se mostró tal cual Él era, y desde allí comenzó Moisés a descubrir cuál era el propósito de Dios para su vida.

Obtener la visión es el primer paso para poder alcanzar el verdadero propósito para nuestra vida. Cuando nos acercamos a Dios, Él comenzará a abrir nuestros ojos espirituales para luego señalarnos el propósito. Primero debemos VER a DIOS, y luego a través de Sus ojos, de Su óptica, Él nos mostrará el propósito.

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