Publicado en Estudios / Crecimiento Espiritual/Esperanza/Vida Cristiana / — Carlos / 2014-07-16 11:43:16 / 13386

¿CÓMO GANARÁS TU BATALLA ACTUAL?

La Palabra de Dios nos expresa en Éxodo 15:3 que “Jehová es varón de guerra; Jehová es su nombre.” Y que su voluntad es que Su pueblo, su ejército espiritual-terrenal, también sea victorioso. Romanos 8:37 dice: “Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó.”

La vida tiene situaciones difíciles o imposibles, a las cuales los creyentes llamamos “batallas” o “luchas”, las cuales parecieran querer interponerse en nuestro camino hacia las bendiciones de Dios.

Así como en lo natural un ejército necesita una estrategia y armamento adecuado para combatir, ya sea en un terreno desértico o en una geografía rocosa y de bajas temperaturas, lo mismo sucede en el ámbito espiritual: Para cada “batalla” que enfrentemos necesitamos saber cómo la vamos a enfrentar y vencer. ¡Esa es una de las claves para obtener la victoria!

Por eso es muy importante que prestemos atención a lo que viene, pues Dios nos quiere dar su estrategia adecuada para nuestras batallas específicas en la vida.

La Palabra de Dios nos expresa en Éxodo 15:3 que “Jehová es varón de guerra; Jehová es su nombre.” Y que su voluntad es que Su pueblo, su ejército espiritual-terrenal, también sea victorioso. Romanos 8:37 dice: “Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó.”

En los Salmos existen tres pasajes que nos dicen algo muy importante:

2 Samuel 22:35: “Quien adiestra mis manos para la batalla, De manera que se doble el arco de bronce con mis brazos.”

Salmos 18:34: “Quien adiestra mis manos para la batalla, Para entesar con mis brazos el arco de bronce.”

Salmos 144:1: “Bendito sea Jehová, mi roca, Quien adiestra mis manos para la batalla, Y mis dedos para la guerra;”

Por lo que leemos en estos pasajes, podemos deducir que para pelear la buena batalla de la fe, primero debemos ser adiestrados por el Señor. Eso significa, ser entrenados, equipados, informados, advertidos de todas las estratagemas y maquinaciones del enemigo. 2 Corintios 2:11dice: “para que Satanás no gane ventaja alguna sobre nosotros; pues no ignoramos sus maquinaciones.”

En nuestras luchas espirituales debemos entender que para cada etapa de la vida hay un enemigo diferente, o mejor dicho: El enemigo es el mismo pero sus estrategias para debilitarnos, desgastarnos y destruirnos son diferentes.

Es por eso que para cada batalla espiritual que enfrentemos debemos saber con cuál estrategia espiritual vamos a vencer. Para eso, debemos ser adiestrados por Dios, eso significa que él nos dará el discernimiento exacto para saber cuál estrategia espiritual aplicar en el momento preciso y adecuado.

Antes de ser adiestrados por el Señor, el Varón de Guerra, debemos primero recibir una revelación espiritual de Quién es él. Así le sucedió a Josué entes de la conquista de Jericó, en Josué 5:13-15: “Estando Josué cerca de Jericó, alzó sus ojos y vio un varón que estaba delante de él, el cual tenía una espada desenvainada en su mano. Y Josué, yendo hacia él, le dijo: ¿Eres de los nuestros, o de nuestros enemigos? El respondió: No; más como Príncipe del ejército de Jehová he venido ahora. Entonces Josué, postrándose sobre su rostro en tierra, le adoró; y le dijo: ¿Qué dice mi Señor a su siervo? Y el Príncipe del ejército de Jehová respondió a Josué: Quita el calzado de tus pies, porque el lugar donde estás es santo. Y Josué así lo hizo.”

Josué aquí recibió una doble revelación del Señor:
  1. Vio al Señor como Varón de Guerra victorioso con una espada desenvainada.
  2. Recibió el impacto de la santidad del Señor. Esto nos enseña que la guerra espiritual no se puede pelear ni ganar sin santidad.

Muchos conocen lo que dice la Biblia sobre la lucha espiritual contra las fuerzas de maldad, pero no han recibido la revelación del Señor como Varón de Guerra siempre victorioso, vencedor y conquistador.

En la Palabra de Dios existen varias estrategias espirituales, las cuales quiero compartir, para que las tengamos en cuenta y las apliquemos según el Espíritu nos diga, en nuestras batallas diarias:

1. Orar

Lucas 18:1-8 La insistencia de la viuda debido a su adversario.

“También les refirió Jesús una parábola sobre la necesidad de orar siempre, y no desmayar, 2 diciendo: Había en una ciudad un juez, que ni temía a Dios, ni respetaba a hombre. 3 Había también en aquella ciudad una viuda, la cual venía a él, diciendo: Hazme justicia de mi adversario. 4 Y él no quiso por algún tiempo; pero después de esto dijo dentro de sí: Aunque ni temo a Dios, ni tengo respeto a hombre, 5 sin embargo, porque esta viuda me es molesta, le haré justicia, no sea que viniendo de continuo, me agote la paciencia. 6 Y dijo el Señor: Oíd lo que dijo el juez injusto. 7 ¿Y acaso Dios no hará justicia a sus escogidos, que claman a él día y noche? ¿Se tardará en responderles? 8 Os digo que pronto les hará justicia. Pero cuando venga el Hijo del Hombre, ¿hallará fe en la tierra?”

Este relato refleja una verdad espiritual practicada por todo cristiano que ama a su Dios. La viuda representa al Cristiano, le juez representa al Señor y el adversario representa al enemigo.

Esta oración, es la que hace el creyente cuando necesita que la justicia de Dios se imponga sobra toda obra inmunda de las tinieblas.

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