Publicado en Cursos / Consejería / — Carlos / 2013-11-28 10:32:17 / 2709

CAPITULO 5: SALVACIÓN y RESTAURACIÓN

1 - PRINCIPIOS SOBRE LA SALVACIÓN ETERNA

Las enseñanzas sobre los efectos que produce la redención del Señor Jesucristo en la vida humana, ofreciendo las maravillas de Dios limitado a lo que ÉL “hace o puede hacer”, es un “evangelio de oferta” que trae como resultado un comportamiento sin compromiso a quien lo acepta. De manera que si la persona recibe bendición, permanece en la congregación mientras sigue recibiendo, y si no recibe nada se va. No habrá posibilidad de que la persona experimente el nuevo nacimiento espiritual, su cristianismo será superficial. En cambio cuando se predica el evangelio que descubre quién es Dios, un Dios de amor, y de poder, y un Dios de esperanza; la verdad de la Buena Nueva de salvación para toda la humanidad, la persona podrá experimentar el nuevo nacimiento espiritual y recibirá la salvación para su espíritu. La salvación implica afecto y compromiso hacia la persona del Señor Jesucristo, no a su causa, ni a una institución religiosa.

El pecado de Adán trajo muerte eterna a la raza humana, en cambio la muerte de Jesucristo trajo vida eterna a todos los que en Él creen.

Cuando un creyente evangeliza a una persona, no lo debe hacer solo como un deber u obligación. Buscar las almas perdidas es una motivación que viene del amor a Dios, porque Dios es el único que puede salvar. Lo esencial es participar dando el mensaje del evangelio de vida con amor al prójimo, para que todos tengan la oportunidad de ser salvos.

La responsabilidad de recibir o no la salvación, descansa en la persona que recibe el mensaje, nunca en el esfuerzo del que evangeliza, es un acto de la libre voluntad del que escucha. Pero el mensaje del evangelio debe guiar siempre al inconverso a que tome una decisión, haciéndole saber que esa decisión afectará su futuro eterno, y que Dios desea que toda la humanidad reciba la vida eterna en la salvación. En 1 Timoteo 2:4 dice: “El cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad”. También la Biblia da las razones del ¿por qué? Dios tiene ese ferviente anhelo. La respuesta es: “por amor”. 1 Juan 4:10 dice: “En esto consiste el amor; no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que Él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados”.

2 - PROPÓSITO DE LA SALVACIÓN ETERNA

Juan 3:6 dice: “El que es nacido del Espíritu, espíritu es”. La salvación del espíritu humano significa tener vida eterna con Dios. Una vez que recibimos la salvación en nuestro espíritu tenemos asegurada la vida eterna. Sin embargo recibir la salvación es solo ponernos en los umbrales de la vida eterna, porque Jesús no vino a salvar solo nuestras vidas de la muerte eterna, sino a salvarnos de toda nuestra vana manera de vivir. Por lo tanto se requiere que la obra de la salvación se complete en nuestra alma, en donde el yo humano siempre busca hacer lo que se le da la gana. Dios vino a salvarnos de nuestra esclavitud del pecado, y a liberarnos de nuestro egoísmo, del orgullo, de la vanidad, de los placeres temporales, y del amor al mundo.

Jesús dijo: “Si alguno quiere venir en pos de mí , niéguese a sí mismo, y tome su cruz y sígame. Porque todo el que quiere salvar su vida la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí y del evangelio, la salvará”. Estas palabras están dirigidas a quienes han recibido la salvación, y aceptan la invitación de seguir a Jesús. Con la condición de negarse a sí mismo; esto significa renunciar a los privilegios de hacer cada uno lo que le da la gana. Es ponernos a un lado nosotros mismos, dejar de ser el centro, para ponernos a los pies de Jesús. Pero aún hay otro requisito, y es que cada uno elija llevar la cruz. Esto es más que negarnos a seguir nuestra propia voluntad, porque tomar la cruz es obedecer a Dios en todas las decisiones de nuestro diario vivir. De acuerdo a esto todo lo que hagamos hoy en la tierra como creyentes afectará nuestra posición futura y eterna en el reino de Dios. Podemos inferir que existirían dos clases de creyentes, aunque los dos tienen la salvación eterna de sus espíritus; sin embargo, unos eligen tomar la cruz y lo abandonan todo por el Señor hasta perder su alma para dejar de complacerse a sí mismo. Y otros eligen ser creyentes, pero sin tomar la cruz, porque prefieren todavía obtener los placeres del mundo, y se resisten a perder su alma que se goza en esos placeres. Pero la palabra de Dios es bien clara, dice que todo lo que signifique pérdida por no vivir en los goces del mundo hoy, va a significar ganancia para mañana. En cambio todo el que vive buscando las ganancias y los placeres de este mundo hoy, sufrirá pérdida en el mañana. Todos los seres humanos podemos recibir salvación eterna porque Cristo llevó la cruz por nosotros, pero la salvación de nuestra alma la recibimos cuando decidimos llevar la cruz nosotros.

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Tabla de Contenido:

CURSO BÍBLICO PARA EL CONSEJERO CRISTIANO

CAPITULO 1: EL CONSEJO DE DIOS

CAPITULO 2: LA RAIZ DE LOS PROBLEMAS

CAPITULO 3: LAS PRUEBAS y LAS DIFICULTADES

CAPITULO 4: PECADO y ESCALVITUD

CAPITULO 5: SALVACIÓN y RESTAURACIÓN

CAPITULO 6: EL MINISTERIO DEL ESPIRITU SANTO

CAPITULO 7: SANIDAD DIVINA

CAPITULO 8: LIBERACIÓN DE LA ESCLAVITUD ESPIRITUAL

CAPITULO 9: LIBERACIÓN ESPIRITUAL

CAPITULO 10: EL MATRIMONIO

CAPITULO 11: EL HOGAR CRISTIANO

CAPITULO 12: LA FAMILIA CRISTIANA

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